Para curarnos debemos estar enfermos y para estar enfermos hemos necesitado de un proyecto de enfermedad para demostrarnos de que tiene sentido estar enfermos.

Uno de los principios que cambió la medicina y que demostró el doctor Ryke Hamer fue que toda enfermedad es reversible, es decir si una persona tiene un síntoma es que ha codificado la información de una manera única, real, verdadera y al instante para ella, adaptándola a un entorno muy preciso como un artista que crea una escultura, es posible que el artista readecue y rediseñe su escultura por otra que le guste y le haga sentir satisfecho de su obra… este traspuesto en el síntoma hace que la misma persona que ha codificado su enfermedad también sea capaz de descodificarla para sentirse bien.

 

Corazon-vs-mente

Eso nos indica que toda enfermedad tiene curación. Hace 70 años toda persona que sufría de epilepsia, tuberculosis, lepra, cólera, cáncer, era aislada y considerada tanto para la medicina, la justicia y la religión un peligro para la sociedad, creando tumbas en cuyas descripciones se podrían leer *aquí yace fulano de tal en contra de su voluntad*.

La medicina no conocía la posibilidad de curarnos de estas enfermedades hasta que las investigaciones del doctor Hamer pudieron generar testimonios de personas que cambian sus estados febriles por estados de calma, tranquilidad y salud.

¿Pero porque algunas personas no se curan? … no se curan principalmente porque en su cerebro no hay una certidumbre absoluta de curación, la persona duda de ella misma por sus creencias bloquea la curación: “para mí es muy difícil”, “para que vivir si voy a morir”, “es muy triste vivir si voy a ver morir a mis seres queridos”, “no soy importante para nadie”.

Son creencias bloqueantes que tienen de soporte el miedo y al conocimiento que libera.

las personas no se curan porque dudan del sistema que está usando llámese medicina, homeopatía, acupuntura, entrenamiento autógeno, terapias alternativas, descodificación biológica, técnica de Alexander etc., no cree que esto puede sanarla.

Las personas no se curan porque creen que su enfermedad es incurable sin entender que las enfermedades no son más graves o menos graves al nivel de sus principios. Una gripe es un virus y un sida es un virus ambas tienen el mismo principio …si no se atienden en un proyecto de curación ambas son más graves o menos graves en sus consecuencias.

Las personas no se curan porque ponen su mente en el futuro de la curación sin sentir que ahora están en su potencial máximo de curación. Esperan, esperan y esperan a ver si se mejoran, para el cerebro biológico esto es “nada”.

Las personas no se curan porque están en un programa de “ser otro es peligroso”. si me curo dejo de recibir los consentimientos, lastimas, preocupaciones y simpatías por la enfermedad que vivo. “es mejor esto que no tener afecto”.

Las personas no se curan porque están en un conflicto de ANONADAMIENTO. No ven la solución por ningún lado porque están en la autodestrucción. Dos cosas pueden sacar a esta persona de este estado: un stress mayor vivido biológicamente como la pérdida de un miembro o un supermegaprograma milagroso con una pregunta cómo “qué harías si un milagro solucionara la enfermedad que tienes”?

Las personas no se curan porque basan su supervivencia en la mente intelectual, son adictos al análisis cartesiano, por lo tanto, no identifican sus emociones que tiene una respuesta más espontanea frente a las circunstancias.

Para curarse las personas deben hacer tres cosas:

1.- eliminar los bloqueos cuyo soporte es el miedo y las creencias

2.- solucionar el conflicto emocional que yace detrás de toda enfermedad. La enfermedad es como una lámpara encendida, cuando se hunde el interruptor se apaga la lámpara, pero el cable sigue conectado al tomacorriente. si aparece un rail que conecte a la persona en un entorno similar al vivido anteriormente va a aparecer de nuevo el síntoma y la lámpara se enciende de nuevo, hasta cuando se desconecte el cable del tomacorriente.

3.- Estar en la certeza absoluta de curación. Esto no es una fórmula que alguien ha inventado y se pueda conseguir en farmacias. Esto solo lo puede vivir y sentir la persona, cuando la persona actúa en el instante en que siente lo que piensa, el cuerpo y la mente se juntan desarrollando la apertura del corazón cuya respuesta va más allá de las polaridades haciendo real la curación.

La frase “si no te curas, lánzate al vacío, se extenderán tus alas” saca a la persona de su zona de confort y la lleva al mundo mágico de todas las posibilidades, allí se encuentra por fuera de sus programas inconscientes y por primera vez esta frente a ella misma, en la coherencia total, allí donde la enfermedad deja de ser un concepto del pensamiento, del mundo dual, para integrarse al campo del amor universal.

TONY VELASQUEZ